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Pimientos rendidicos.

Así hacen los pimientos en algunos sitios de Navarra, donde parece que entienden de estas cosas, y consiguen darle una nueva cara a los simples pimientos asados. Los pimientos rendidicos sirven para cualquier cosa, desde acompañar platos de carne o pescado hasta para la preparación de rellenos, bocadillos, tortillas o lo que se nos ocurra.

Lo primero es asar los pimientos, precalentamos el horno a 200º, metemos los pimientos y los asamos, sin bajar la temperatura de 180º y estando al tanto para que no se nos quemen. Cuando ya han bajado el volumen y tienen alguna quemadura apagamos el horno y dejamos que se vayan templando.




Mientras, ponemos un par de cucharadas de aceite con cuatro o cinco dientes de ajo para irlos confitando a fuego muy lento en una cacerola. A esto luego le vamos añadiendo el caldillo que sueltan los pimientos, conforme los vamos pelando y haciendo trozos gordos.


Una vez pelados y troceados los pimientos los echamos en la cacerola con su caldo y les echamos una pizca de sal y pimienta. Cuidado con la sal, porque puede ser que luego los empleemos en algún plato que vaya a llevar sal, así que mejor que queden sosos, siempre se pueden salar.
Se van cociendo en su propio jugo a fuego lento mientras vamos dando vueltas de forma que suelten bien el caldo y vayan espesando.
Y ya está. Quedan mejor si dejas que se enfríen, los guardas en un bote de cristal en la nevera y los comes de un día para otro.

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